EL DECRETO DEL REY





Pueblo acercaos, que ha llegado el nuevo decreto del rey...

Venid, hombres y mujeres, grandes y chicos, jóvenes y viejos, también los niños que os vendría bien acatar esto de por vida.

Escuchad, que vuestro señor ha bajado de su trono en gran acto de humildad, para imploraos seguir lo aquí escrito con la mayor obediencia y respeto.

Yo he sido testigo que larga agonía  lo aqueja, y mi espíritu se quebranta al ver como los cántaros se llenan por su llanto, y su alma implora tranquilidad o fin. 

Entended que no habrá pena ni castigo a quien no lo siga, pero de no hacerlo pagaran alto martirio interior e imploraran la horca porque no se comparara el efímero dolor de la muerte con el sufrir perpetuo en la rebeldía de las palabras mencionadas a continuación.

El en su gran sabiduría, ha escrito estas líneas, pensando el bienestar de vosotros, ya que él se debe a ustedes.

Así que escuchad con atención y repetid a vuestros semejantes.

"Al día de hoy en el año en curso, por el poder que los dioses han impuesto sobre mí, decreto por ley y escrito por mi mano, que está prohibido amar.

En salvedad y omisión a esto,  esta el respeto y cariño a nuestros semejantes, progenitores, y amigos, así como a nuestros compañeros en los establos que demuestran los sentimientos más puros ya que no emplean palabras para ello, solo la bondad de sus corazones.

Se prohíbe al hombre amar a la mujer y a la mujer amar al hombre y entre hombres hacerlo al igual que entre mujeres.

Se prohíbe entregar vuestro corazón al otro, se prohíbe escribir poemas y cartas donde se exponga vulnerabilidad.

Se prohíbe pensar en una vida feliz y prospera que no sea en solitario, se prohíbe la idea de construir en mi reino casas que alberguen sueños efímeros.

No consentiré que el alma de otra persona sea pisoteada por las inseguridades de otros, no permitiré que más corazones nobles sean destruidos por acciones incongruentes de súbditos sin escrúpulos.

No tolero que una persona sea estro para otra.

Está prohibido que las cuerdas se empleen para música que viene del amor.

Los pinceles no podrán retratar la ilusión de un espíritu amable, no podrá hacerse uso del corazón solo de la razón.

Se impartirá en los claustros el respeto y bondad con los semejantes, pero se negará la enseñanza de la falsedad del amor.

 No permitiré que en mi reino se presenten muertes de corazones buenos por rechazos de corazones inicuos.

Siendo vuestro rey, actuare como razón, y tal vez sea merecedor de vuestro odio justificado.

Pero, así como nos encomendamos en alma a nuestros dioses, creed que esto es lo mejor

 Lo que os dará felicidad plena, no es nadie sino vosotros mismos, pero sé que no lo entendéis, y por eso desde hoy está prohibido amar.

Léase y cúmplase".

 

 Cristhian Julián Martínez C.


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