ORACIÓN DEL PUEBLO




Gloria en las alturas y en la tierra paz, mentiras en versos sacros que obligan a los santos a ocultar su rostro, reyes y monarcas de alma corrupta, devoran el pan del pueblo que les dio su trono.

Aunque ande en valle de sombra y muerte, no temeré mal alguno; porque el miedo se pierde cuando nuestros salvadores blanden sus espadas contra nosotros y solo queda luchar sin temor pensando en la libertad de los hombres.

Padre nuestro que estas en los cielos, baja y dale clemencia a tus ciervos cargados en armas que cazan hombres, esparcen males y derraman humo y plomo contra sus semejantes.

Porque odiamos los unos a los otros, y nuestro bienestar está por encima de todas las cosas, ya no nos importa mencionar tu santo nombre en vano.

Salve Regina madre de todos, llena eres de gracia, ejemplo de madres que quieren ver a sus hijos en casa, porque al igual que tu primogénito, luchan por almas débiles y están dispuestos a sacrificarse por ello.

 

Confieso que he pecado mucho, y seguiré pecando si eso implica ir en contra de la norma escrita, que condena naciones, derrama sangre y funde el oro antepasado en insignificantes coronas.

Temor a ti señor, porque de quienes te imploraron en el pasado e iglesias levantaron, con la cruz como estandarte, aplastaron en campos de batalla ideales diferentes, muertos eran en tu nombre señor.

Ángel de mi guarda, abandóname y protege a quienes de verdad lo necesitan, y cubre con tus alas a los valientes que bajan ídolos de piedra y oro, descritos en las sagradas escrituras como paganos, y que aun así adornan templos y parques.

 

Por los siglos de los siglos, seguirá una lucha que no debiera existir, muriendo hombres que no deberían morir, en territorios que ni siquiera les pertenecen, implorando oraciones de dioses impuestos hace más de 200 años.

En los infiernos arderán de seguro aquellos demonios de sombrero blanco y anteojos, porque en la tierra zánganos salvan su miserable piel que aun decae por el paso del tiempo, que es el aliado más fiel de la muerte, de la muerte justa y benevolente con almas impías.

El camino del hombre recto esta por todos lados rodeados de injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos.

 

Líbranos del mal que cubre las calles AMÉN.

Cristhian Julián Martínez 


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