VIAJE A SATURNO
Una travesía, un enigma, una esperanza, un salto de fe.
La caja de pandora que había sido abierta, ahora estaba
vacía.
Un boleto, una oportunidad, me fue entregado en un sobre de
todos los colores posibles, sellado con cera, un hermoso detalle de antaño, al
tocarlo sentí tacto más suave que jamás haya sentido, idea revocada al tomar la
mano que me lo otorgaba, solo me queda subir la mirada para agradecer.
Grandes ojos repletos de vida y fe, detrás de unas cortinas
hechas de pestañas largas y picaras, que miraban mi espíritu en decadencia, el
cual a su vez solo se preguntaba cómo podía haber una sonrisa tan autentica en
un mundo donde prevalecen las aterradoras mascaras de humanos escondiendo
monstruos.
-
Qué esperas ábrelo-
Intente ser muy cuidadoso, no quería arruinarlo todo antes
de comenzar, tome de su interior el boleto.
-
Vaya –
-
¿Pasa algo? - me dice con un tono burlón.
Nunca había visto un boleto impreso en una hoja de árbol,
pero, de lejos no era aquello lo mas sorprendente, era el destino.
-
¿Saturno?
-
¡Por supuesto que sí! - mientras agitaba una hoja también – vamos que
llegaremos tarde.
No entendía nada, pero no importaba quería ir a donde ella
iba.
Llegamos a una estación, todo normal exceptuando una gran
cama puesta ahí de forma deliberada.
-
Qué esperas acuéstate- ella dio un brinco tomo una
almohada y se regocijo entre las cobijas.
Me recosté junto a ella.
- - Y entonces, ahora ¿qué?
- -No esperas que viajemos gratis, debemos pagar
ese boleto-
-
Y como lo hacemos? Jaja ¿con ronquidos?
-
Claro que no los ronquidos no son suficientes, debemos
pagar con algo más valioso, así que duérmete rápido-
-
Está bien… está bien descansa supongo- Un
instinto, un impulso, un beso en su frente, un abrazo de su parte.
Un enorme estruendo, abro los ojos, estiro los brazos, no
había tenido una noche de sueño así en años.
-
Hey despierta que ya llego el…-
Mis ojos no daban crédito. Un
carruaje enorme en frente de la estación, iluminado en todos sus contornos con
luces verde esmeralda y azul turquesa, aun así mi estupefacción viene de los
dos elefantes que estaban delante de este, eran gigantes, adornados con atuendos
de gala naranja y rosa.
-
Excelente aceptaron el pago vamos… ven-
Al pisar el primer escalón de la entrada
uno de los elefantes me dice.
-
Espero que disfruten del viaje, estoy seguro que
así va a ser-
Mi boca no se podía cerrar, no era posible, de seguro seguía
dormido y seguía soñando.
-
Jaja no estas dormido, ya les entregaste tu
sueño como pago y lo aceptaron-
Era verdad, no recuerdo haber soñado nada-
-
Cuando lleguemos te lo devolverán tranquilo-
El carruaje por dentro no podía ser más increíble, tenía un
enorme salón, a diferencia de lo que se puede pensar estaba equipado con todo lo
que pudiéramos necesitar, equipos de audio, televisión, un cine, varios baños, duchas calientes, un enorme
cuarto con la cama más grande que había visto, cocina y toneladas de comida, y aún
más sorprendente un jardín lleno de flores y césped con una piscina y un
estanque lleno de patos y gansos, habían gallinas, pollos, cerdos, burros,
vacas, caballos, un lago con diferentes peces y varias tortugas.
Muchos árboles frutales, naranjos, manzanos, aguacates y
mandarinas, en la tierra sandias, papas, zanahorias, lechugas y todo alimento
que se pudiera encontrar en todo piso térmico.
Marihuana, coca, manzanilla, limoncillo, rosas, dalias, claveles
y muchas amapolas.
Era algo imposible, pero ya no había objeción después de escuchar
a un elefante hablar supongo.
A pesar de todo eso, yo solo podía verla corriendo por el
prado, no había visto una felicidad tan pura, tomaba las naranjas y las desaparecía
en un instante, saltaba sobre las flores llenándose de su aroma, cada momento
llenaba su alma.
Yo no había experimentado tal sensación, por años creí que
mi alma estaba vacía y me mente ya no estaba en funcionamiento, pero la escucho
cantar, mil sentimientos que ni siquiera sabían que existen colman en plenitud
mi pecho.
-Corro a preguntarle porque estábamos acá, aun no lo entendía.
- -Porque tú lo decidiste y lo aceptaste al igual
que yo, solo tuviste fe un instante y fue suficiente-
- ¿Y mi sueño? Que pasa con el
- -Como te dije la espera por ti en nuestro
destino, tuvo que ser bueno he, para que lo hayan aceptado, debe contener,
esperanza, debe estar tu familia, ser una pesadilla terriblemente turbia por un
instante, contener escenarios imposibles, un abrazo, un beso, algo de locura y
mucho amor.
-Así que tu sueño debió ser ¿igual? -
-Por supuesto que no, ningún sueño es igual, tal vez contenga lo mismo, pero es mi sueño, mío y de nadie más-
¿Entonces porque estamos los dos en esto?
¿ -Por qué no? Jajaja vamos a compartir un viaje, relájate y disfruta.-
¿Cuándo llegaremos?
- Jaja no sé, nunca se sabe, tal vez ni siquiera lleguemos, tal vez llegues tú, tal vez llegue yo.
¿Entiendo, viste ese lago por allá?
¿Si por?
-Una carrera el ultimo hace la cena.
A

¿Llegaron a Saturno?
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