MISERICORDIA

 




Que es un hombre, sino sus acciones, sus pensamientos y todo lo que lo compone.

Que es un monstruo, sino odio sin forma, muerte en las manos, y palabras de sangre.

Todo converge cuando los pensamientos de un hombre son los actos de un monstruo.

 Pero no le tememos a los monstruos sino a sus historias, figuras recreadas en el imaginario popular, grandes garras y colmillos de la memoria colectiva, porque no hemos visto ninguno.

La realidad es que si, se esconden a plena luz, pasan en frente de nosotros, con mohínos sentimientos encapsulados en falso altruismo, porque no pueden esconder siempre su verdadera naturaleza, sus manías llevadas a los extremos más repudiables.

Sus pensamientos retuercen la realidad a su propia conveniencia, una bella flor símbolo de amor, puede ser una carta premonitoria a la muerte, y ellos lo creen así, no alteran su vista voluntariamente, las imágenes rojas son su mundo, su vida misma, lo único que toleran, lo único que conocen.

Una vida miserable, vacía, debe ser terrible despertar cada mañana y saber que tu espíritu está manchado, tu alma está condenada, tus manos no pueden acariciar, y tu corazón no puede amar. Porque creen hacerlo, son tan asquerosos que lo dicen a diestra y siniestra, pero sus palabras son altamente contradichas con cada insulto, golpe, asesinato y repudio que aciertan en un ser noble.  

Su superioridad solo es justificada con razones que tienen cimientos en su cerebro putrefacto, en el mundo real son despreciados, y aceptados por monstruos igual a ellos, o súbditos a quienes fueron implantadas las mismas razones.

Sus grandes obras son expuestas en Plutón, sus enormes discursos fueron escritos en meteoritos que solo ellos vieron caer, van a salvar el mundo de los dinosaurios, van a pintar paredes durante horas que duran cinco minutos.

Pocas personas los han visto realmente, y aún menos han sobrevivido, pero son extraordinarias aquellas que han hecho algo al respecto, un acto precioso, más fuerte que el perdón, más valiente que el martirio, una sola muestra de supervivencia que otorga el respeto de todos los seres que habitan la tierra, misericordia.

La muerte de aquellos que lanzaron saetas al corazón de una madre, la bala de plata en la cabeza de un licántropo inicuo que miente sobre sus intenciones, la estaca en el pecho de un vampiro que absorbe la vitalidad de un niño, la hoja en el cuello de un hombre que destruye sueños.


Cristhian Martínez

Comentarios

  1. Respuestas
    1. Es la intención y me complica saberlo ... Ojo con los monstruos

      Eliminar
  2. Muchas veces el verdadero monstruo se encuentra en nuestro ser, escondido tras capas y capas, temo el día que esas capas sean atravesadas y el monstruo escape. Que buen relato, ojala, algún día yo sea capaz de hacer algo parecido, fino señores.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encantó tu comentario, lo interpretaste excelente, mil gracias por leerlo. :)

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares