LA SUERTE DEL TRÉBOL
Por más que lo intenté no pude controlar el acelerado temblor de mi cuerpo a la par del alterado ritmo de mi corazón. El miedo me paralizó tanto tiempo que perdí la cuenta, sentía como el sudor frío de mi frente se desplazaba lentamente hasta desembocar en mi cuello, el mismo que parecía atractivo para aquella criatura. Desperté en un lugar oscuro del bosque, no recuerdo cómo llegué hasta allí. Sus brillantes ojos rojos me miraban con fascinación, no parecía tener fuerza física pero sí una gran fuerza sobrenatural, lo notaba solo con su presencia. Me convencí de que todo era un sueño, hasta que sentí el dolor de la herida punzante en mi brazo, logré aún paralizado bajar los ojos para darme cuenta de cómo mi sangre chorreaba, era de un color rojo tan vibrante que el pequeño duende mostró una aterradora sonrisa al verla caer, sus asquerosos dientes en f...





